jueves, 28 de noviembre de 2013

Arte y Tecnología


Tal vez sea Leonardo da Vinci la figura que, de manera más genial, ha logrado aportar ideas grandiosas en ambos territorios. Si bien hoy se recuerda a Leonardo fundamentalmente por su obra artística, como inventor e ingeniero contribuyó a mejorar la tecnología de su tiempo —diseñó desde armamento hasta sistemas de irrigación—, prefiguró toda suerte de maquinarias que se desarrollarían siglos más tarde e innovó en la creación de pigmentos y técnicas para dar sutiles matices de color a su obra.



No resulta, por lo tanto, sorprendente que en un momento de veloz cambio en el mundo de la ciencia y la tecnología, muchos artistas se dediquen a explorar las nuevas posibilidades que se abren. Toda una serie de nuevas formas de arte y los neologismos que las nombran («bioarte», «cultura libre», «glitch», «net.art», «remix», «ruidismo», «tecnoescena») expresan la enorme variedad de caminos que las diferentes ramas y tendencias van transitando en esa búsqueda. Claudia Kozak, investigadora de la Universidad de Buenos Aires, dirige un equipo que estudia las «tecnopoéticas», es decir, aquellas zonas de la producción artística que se caracterizan por experimentar a través del cruce de arte y tecnología. Señala Kozak:

«Lo experimental llega al arte por vía de la anticipación de lo nuevo, y la tecnología también se ampara en la búsqueda ya sea de lo nuevo o de la novedad.(…) Si definimos a las tecnopoéticas como aquel tipo de arte que se hace cargo de su impronta técnica, hay un cruce con lo experimental bastante fuerte».

Esta renovación en las maneras de producir, de poner en circulación y de consumir las obras influye en el conjunto de las artes. En la narrativa, se experimenta con nuevas formas transmedia, nuevos modos de contar historias que aprovechan un conjunto variado de plataformas para armar relatos dinámicos y abiertos que involucran la actividad del público, sobre todo a través de las redes sociales.



Arte digital

Si bien todas esas expresiones, y muchas otras, involucran tecnologías digitales, el concepto de «arte digital», en sentido estricto, se reserva para la rama de las artes plásticas que se caracteriza por producir obras a través de dispositivos electrónicos, cuyos orígenes se remontan a los años sesenta. En las últimas décadas, al popularizarse el uso de las nuevas tecnologías, esta rama de las artes ha vivido un espectacular desarrollo y se ha diversificado en muchas corrientes. Por ejemplo, el net.art, que trabaja utilizando las herramientas que ofrece internet. Estas formas de producción artística dan lugar al trabajo colaborativo entre personas con saberes diversos, que producen obras grupales, a veces abiertas a la colaboración del público que las modifica y recrea. Al igual que el arte tradicional, las obras de arte digital ofrecen una mirada crítica del mundo contemporáneo y nos invitan a interrogarnos acerca de las transformaciones del mundo en que vivimos.

En julio de 2013, se lanzó en la Argentina el primer museo de arte digital en español. Se trata de Espacio Byte, dirigido por Enrique Salmoiraghi. A diferencia de los museos tradicionales y de las grandes obras visuales destinadas a ocupar salas y muros, Espacio Byte y las obras que exhibe no son tangibles. Funciona en internet y lo que vemos es una interfaz de una compleja serie de códigos numéricos. Este museo ya no supone que el público se traslade a un espacio físico para ver las obras: es accesible para los visitantes las 24 horas, todos los días del año desde cualquier computadora con conexión a internet y desde dispositivos móviles.
A modo de síntesis, el nuevo escenario artístico y su confluencia con el universo tecnológico se pueden caracterizar con las palabras del artista español Daniel García Andújar, un referente en el campo del net.art:

«Los talleres de los artistas cada vez son más colaborativos. La forma de trabajar, de interpretar la información desde el mundo, cada vez se parece más a un laboratorio de investigación tecnológica o científica. De hecho, desde la ciencia y el mundo de la tecnología, cada vez se va mirando más los procesos creativos, cómo trabajamos los artistas. Están echando un vistazo a ver qué es lo que está pasando en esos espacios de creatividad».



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