sábado, 30 de noviembre de 2013

El Sitio de Leningrado

El Sitio de Leningrado fue una operación militar alemana durante la II Guerra Mundial en la que en un principio los nazis buscaban apoderarse de la ciudad (capital del Imperio Ruso durante más de dos siglos hasta que tras la Revolución Rusa de 1917 Lenin la trasladó a Moscú por estar más alejada de los frentes de la guerra) lo que sería un duro golpe para la moral soviética pero Hitler, ante el panorama de no poder conquistar la ciudad, debido a la resistencia del ejército rojo, decidió sitiarla y dejar que murieran de hambre y de frio.

Tras el comienzo de la invasión de la URSS por las fuerzas armadas alemanas en junio de 1941, las autoridades soviéticas, viendo el rápido avance alemán, habían obligado a los habitantes de Leningrado a cavar trincheras, construir refugios, rodear la ciudad con alambres de púas, camuflar los edificios históricos con redes para que los cazas alemanes no los reconocieran y bombardearan e incluso colocar explosivos en el subsuelo para hacer volar la ciudad si era tomada por los alemanes, pero en lugar de invadirla lo que hicieron fue sitiarla y cortar todas las comunicaciones, tarea en la que colaboró España pues aunque nunca entró oficialmente en la guerra, Franco envió a la División Azul, unidad formada por miles de voluntarios españoles que lucharían principalmente en el frente con la Unión Soviética y que tomaría parte en el cerco.

Cuando la ciudad fue empalizada los soviéticos se dieron cuenta de que sólo tenían provisiones para dos meses. Lo que nunca imaginaron es que estarían aislados durante 29 meses, desde septiembre de 1941 hasta enero de 1944.
Dos meses después del sitio la situación ya era desesperante y a finales de año la población sólo consumía el 10% de las calorías necesarias comenzando a morir miles de personas en sus hogares. Además la falta de combustible dejó las viviendas sin ningún tipo de calefacción y los ciudadanos para no morir congelados en un invierno de -50º C quemaron la biblioteca de la ciudad, de casi 200 años de antigüedad.

Por otro lado, surgió un importante mercado negro en el que se pagaban cantidades desmesuradas por unos gramos de lo que fuera, incluso se llegó a mercadear con carne humana, y es que los casos de canibalismo son frecuentes cuando la población está sometida a la más increíble lucha por la supervivencia, como ocurrió en Leningrado o en China durante el Gran Salto Adelante, pues después de acabar con los perros, gatos, pájaros e incluso ratas, ya no quedaba nada y lo cierto es que la ciudad entera habría perecido si no fuera por el Camino de la Libertad, un corredor a través del Lago Ladoga, el mayor lago de Europa, conectado con el Mar Báltico, por donde los camiones pudieron hacer llegar provisiones en invierno, pues las placas de hielo de 2 metros de espesor así lo permitían, y los barcos en verano, aunque eran constantemente hostigados por los cazas alemanes.

Finalmente, después de 872 días de sitio y más de un millón y medio de muertos, cuando el rumbo de la guerra ya se había definido en favor de los aliados, los soviéticos lograron derrotar al debilitado ejército alemán y levantar el cerco.


La batalla de Stalingrado

La batalla de Stalingrado son una serie de combates que se dieron en la ciudad de Stalingrado (actual Volgogrado, en Rusia) en 1942 y 1943. Las tropas alemana que venían de una gran victoria en la guerra relámpago y avanzaban vigorosamente. El ejército alemán se dividió, un objetivo fue ocupar la ciudad de Stalingrado en Volga un punto clave para avanzar hacia el sur, hacia el Cáucaso (petróleo). En Agosto de 1942, el VI ejército alemán, a las órdenes del general Friedrich Von Paulus, avanzo hacia Stalingrado, iniciándose así un periodo de terribles enfrentamientos callejeros al intentar sacar a las fuerzas rusas de la ciudad.

Desarrollo de la guerra

La ofensiva alemana
En 1942 en un ataque rápido las divisiones del ejército alemán había avanzado hasta Stalingrado que se extendía a lo largo de 38 Km. a orillas del río Volga. No parecía difícil ocupar esa ciudad, de gran importancia para el transporte a través del Volga y por sobre todo el último obstáculo en el camino hacia las riquezas petrolíferas, carboníferas y de magnesio del Cáucaso. Pero a la primera señal de invasión la población y el ejército rojo mostraron una señal de gran resistencia, al comienzo 500.000 habitantes de Stalingrado.
Stalin por su parte dio la orden de ni un paso atrás. Y los que abandonaran su posiciones defensivas serian ejecutados .Por otra parte el bando alemán tenía el lema Venceremos porque tenemos que vencer  y también se fusilaban a los que se retiraban.
Esta batalla se destacó por el gran patriotismo. Se luchaba en las ruinas de las casas o piso a piso donde aún quedaban edificios en pie. Cuando se acababa la munición cuerpo a cuerpo. Los menos equipados fueron los Rusos por lo que tuvieron que pagar un alto precio debieron morir más de 300.000 personas entre ellas hombres, mujeres, campesinos, obreros y jóvenes.
Los alemanes cada vez con mayor fuerza acorralaban hacia el Volga a los defensores de la ciudad, rompiendo su defensa en algunas partes y abriéndose camino hacia el río. . De tiempo en tiempo la ciudad se convertía en una gigantesca fogata, se derretían las calles, se caían los edificios y los árboles estaban todos quemados. Se peleaba a muerte en los combates por cada calle. En las paredes de las casas que aún no eran destruidas, los defensores de la ciudad escribían: “¡Resistir a muerte!”
Hacia el 16 de septiembre la ciudad se encontraba fundamentalmente en manos de los alemanes, pero sus barrios industriales ubicados en el norte aún permanecían ocupados en su mayoría por las tropas soviéticas. En septiembre el enemigo estaba a una distancia de entre 500 y 800 metros de la fábrica de tractores de Stalingrado, pero la fábrica seguía trabajando. Bajo los constantes bombardeos aéreos y de artillería los obreros de la fábrica lanzaron en septiembre 200 tanques y 150 remolcadores. Los habitantes de Stalingrado no abandonaban la producción incluso cuando los combates se protagonizaban en las calles de la ciudad. Los tanques y cañones fabricados por los obreros de Stalingrado en el acto entraban en combate y ocasionaban grandes daños al enemigo.  Además, en la fábrica también reparaban la maquinaria de guerra.
El 13 de septiembre de 1942 en Stalingrado empezaron los combates callejeros que duraron alrededor de 143 días. El enemigo lanzó al asalto de la ciudad sus 11 mejores divisiones, 500 tanques, 1400 piezas de artillería y hasta un millar de aviones. Decenas de bombarderos atacaban los barrios de la ciudad. Las sirenas empezaron a sonar por todos lados. El polvo de los ladrillos tiñó el cielo rojizo. Al término del ataque aéreo empezaron a avanzar las tropas de infantería. En octubre, los combates en Stalingrado habían alcanzado  una fiereza extrema.  Más de un millar de aviones la  bombardeaban diariamente. A partir del 10 de octubre y durante 80 horas seguidas los nazis estuvieron bombardeando el territorio de la fábrica “Barricada. Pero los nazis no lograron quebrantar la resistencia del ejército rojo soldados.
El ejército de Von Paulus, cada vez más agotado y desmoralizado, no pudo impedir la maniobra envolvente de los soviéticos. El 23 de noviembre, el VI Ejército alemán estaba totalmente rodeado. Hitler ordenó a Von Paulus continuar la resistencia.

El fin del ejército alemán

Pese a que el ejército alemán poseía la mayor tecnología y fuerzas militares, nada pudieron hacer para acabar con la resistencia soviética, hasta que finalmente la URSS lanzó su contraofensiva. De este modo, unos quinientos mil soldados quedaron atrapados en una jaula con la orden y a pesar de eso con la orden por parte de Hitler de no retroceder. De los 284.000 hombres que habían quedado cercados por el Ejército Rojo el 22 de noviembre de 1942, murieron 146.000 en poco más de dos meses, la aviación evacuó 34.000 heridos y el resto (más de 100.000) cayeron prisioneros, de los que sólo 6.000 volvieron a Alemania. Finalmente el 31 de enero de 1943, Von Paulus firmó la rendición. Acababa de terminar la batalla clave de la guerra. En adelante, el ejército hitleriano no cesó de retroceder en el frente oriental hasta su completa derrota en 1945.
EL  24 de enero el general alemán Paulus en un mensaje enviado Berlín describe la situación catastrófica: "Es terrible. Tenemos por lo menos 20.000 heridos a los que no hay posibilidad de atender y otros tantos soldados padecen congelamiento en distintas partes del cuerpo. Las escenas de la catástrofe son indescriptibles".
La mayoría de los que sobrevivieron murieron después en el cautiverio. Decenas de miles de prisioneros de guerra (condenados como mínimo a 25 años de trabajos forzados) participaron en condiciones precarias de alimentación y sanidad en la reconstrucción de Stalingrado y muchos pasaron después por los campos de concentración de Siberia.
Sin duda la victoria fortaleció la moral de las personas y en el ejército lo que más adelante ayudo en el desenlace de la segunda guerra mundial.






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