El Sitio de Leningrado
fue una operación militar alemana durante la II Guerra Mundial en la que en un
principio los nazis buscaban apoderarse de la ciudad (capital del Imperio Ruso
durante más de dos siglos hasta que tras la Revolución Rusa de 1917 Lenin la
trasladó a Moscú por estar más alejada de los frentes de la guerra) lo que
sería un duro golpe para la moral soviética pero Hitler, ante el panorama de no
poder conquistar la ciudad, debido a la resistencia del ejército rojo, decidió
sitiarla y dejar que murieran de hambre y de frio.
Tras el comienzo de la
invasión de la URSS por las fuerzas armadas alemanas en junio de 1941, las
autoridades soviéticas, viendo el rápido avance alemán, habían obligado a los
habitantes de Leningrado a cavar trincheras, construir refugios, rodear la
ciudad con alambres de púas, camuflar los edificios históricos con redes para
que los cazas alemanes no los reconocieran y bombardearan e incluso colocar
explosivos en el subsuelo para hacer volar la ciudad si era tomada por los alemanes,
pero en lugar de invadirla lo que hicieron fue sitiarla y cortar todas las
comunicaciones, tarea en la que colaboró España pues aunque nunca entró
oficialmente en la guerra, Franco envió a la División Azul, unidad formada por
miles de voluntarios españoles que lucharían principalmente en el frente con la
Unión Soviética y que tomaría parte en el cerco.
Cuando la ciudad fue
empalizada los soviéticos se dieron cuenta de que sólo tenían provisiones para
dos meses. Lo que nunca imaginaron es
que estarían aislados durante 29 meses, desde septiembre de 1941 hasta enero de
1944.
Dos meses después del
sitio la situación ya era desesperante y a finales de año la población sólo
consumía el 10% de las calorías necesarias comenzando a morir miles de personas
en sus hogares. Además la falta de combustible dejó las viviendas sin ningún
tipo de calefacción y los ciudadanos para no morir congelados en un invierno de
-50º C quemaron la biblioteca de la ciudad, de casi 200 años de antigüedad.
Por otro lado, surgió
un importante mercado negro en el que se pagaban cantidades desmesuradas por
unos gramos de lo que fuera, incluso se llegó a mercadear con carne humana, y
es que los casos de canibalismo son frecuentes cuando la población está
sometida a la más increíble lucha por la supervivencia, como ocurrió en
Leningrado o en China durante el Gran Salto Adelante, pues después de acabar
con los perros, gatos, pájaros e incluso ratas, ya no quedaba nada y lo cierto
es que la ciudad entera habría perecido si no fuera por el Camino de la Libertad, un corredor a través del Lago Ladoga, el mayor
lago de Europa, conectado con el Mar
Báltico, por donde los camiones pudieron hacer llegar provisiones en
invierno, pues las placas de hielo de 2 metros de espesor así lo permitían, y
los barcos en verano, aunque eran constantemente hostigados por los cazas
alemanes.
Finalmente, después de
872 días de sitio y más de un millón y medio de muertos, cuando el rumbo de la
guerra ya se había definido en favor de los aliados, los soviéticos lograron
derrotar al debilitado ejército alemán y levantar el cerco.
La
batalla de Stalingrado
La batalla de
Stalingrado son una serie de combates que se dieron en la ciudad de Stalingrado
(actual Volgogrado, en Rusia) en 1942 y 1943. Las tropas alemana que venían de
una gran victoria en la guerra relámpago y avanzaban vigorosamente. El ejército
alemán se dividió, un objetivo fue ocupar la ciudad de Stalingrado en Volga un
punto clave para avanzar hacia el sur, hacia el Cáucaso (petróleo). En Agosto de 1942, el VI ejército alemán, a las
órdenes del general Friedrich Von Paulus, avanzo hacia Stalingrado, iniciándose
así un periodo de terribles enfrentamientos callejeros al intentar sacar a las
fuerzas rusas de la ciudad.
Desarrollo
de la guerra
La
ofensiva alemana
En 1942 en un ataque
rápido las divisiones del ejército alemán había avanzado hasta Stalingrado que
se extendía a lo largo de 38 Km. a orillas del río Volga. No parecía difícil
ocupar esa ciudad, de gran importancia para el transporte a través del Volga y
por sobre todo el último obstáculo en el camino hacia las riquezas
petrolíferas, carboníferas y de magnesio del Cáucaso. Pero a la primera señal
de invasión la población y el ejército rojo mostraron una señal de gran
resistencia, al comienzo 500.000 habitantes de Stalingrado.
Stalin
por su parte dio la orden de ni un paso atrás. Y los que abandonaran su
posiciones defensivas serian ejecutados .Por otra parte el bando alemán tenía
el lema Venceremos porque tenemos que vencer
y también se fusilaban a los que se retiraban.
Esta batalla se destacó
por el gran patriotismo. Se luchaba en las ruinas de las casas o piso a piso
donde aún quedaban edificios en pie. Cuando se acababa la munición cuerpo a
cuerpo. Los menos equipados fueron los
Rusos por lo que tuvieron que pagar un alto precio debieron morir más de 300.000
personas entre ellas hombres, mujeres, campesinos, obreros y jóvenes.
Los alemanes cada vez
con mayor fuerza acorralaban hacia el Volga a los defensores de la ciudad,
rompiendo su defensa en algunas partes y abriéndose camino hacia el río. . De
tiempo en tiempo la ciudad se convertía en una gigantesca fogata, se derretían
las calles, se caían los edificios y los árboles estaban todos quemados. Se
peleaba a muerte en los combates por cada calle. En las paredes de las casas
que aún no eran destruidas, los defensores de la ciudad escribían: “¡Resistir a
muerte!”
Hacia
el 16 de septiembre la ciudad se encontraba fundamentalmente en manos de los
alemanes, pero sus barrios industriales ubicados en el norte aún permanecían
ocupados en su mayoría por las tropas soviéticas. En septiembre el enemigo
estaba a una distancia de entre 500 y 800 metros de la fábrica de tractores de
Stalingrado, pero la fábrica seguía trabajando. Bajo los constantes bombardeos
aéreos y de artillería los obreros de la fábrica lanzaron en septiembre 200
tanques y 150 remolcadores. Los habitantes de Stalingrado no abandonaban la
producción incluso cuando los combates se protagonizaban en las calles de la
ciudad. Los tanques y cañones fabricados por los obreros de Stalingrado en el
acto entraban en combate y ocasionaban grandes daños al enemigo. Además, en la fábrica también reparaban la
maquinaria de guerra.
El 13 de septiembre de
1942 en Stalingrado empezaron los combates callejeros que duraron alrededor de
143 días. El enemigo lanzó al asalto de la ciudad sus 11 mejores divisiones,
500 tanques, 1400 piezas de artillería y hasta un millar de aviones. Decenas de
bombarderos atacaban los barrios de la ciudad. Las sirenas empezaron a sonar
por todos lados. El polvo de los ladrillos tiñó el cielo rojizo. Al término del
ataque aéreo empezaron a avanzar las tropas de infantería. En octubre, los
combates en Stalingrado habían alcanzado
una fiereza extrema. Más de un
millar de aviones la bombardeaban
diariamente. A partir del 10 de octubre y durante 80 horas seguidas los nazis
estuvieron bombardeando el territorio de la fábrica “Barricada. Pero los nazis
no lograron quebrantar la resistencia del ejército rojo soldados.
El ejército de Von
Paulus, cada vez más agotado y desmoralizado, no pudo impedir la maniobra
envolvente de los soviéticos. El 23 de noviembre, el VI Ejército alemán estaba
totalmente rodeado. Hitler ordenó a Von Paulus continuar la resistencia.
El
fin del ejército alemán
Pese a que el ejército
alemán poseía la mayor tecnología y fuerzas militares, nada pudieron hacer para
acabar con la resistencia soviética, hasta que finalmente la URSS lanzó su
contraofensiva. De este modo, unos quinientos mil soldados quedaron atrapados
en una jaula con la orden y a pesar de eso con la orden por parte de Hitler de
no retroceder. De los 284.000 hombres que habían quedado cercados por el Ejército
Rojo el 22 de noviembre de 1942, murieron 146.000 en poco más de dos meses, la
aviación evacuó 34.000 heridos y el resto (más de 100.000) cayeron prisioneros,
de los que sólo 6.000 volvieron a Alemania. Finalmente el 31 de enero de 1943, Von Paulus firmó la rendición.
Acababa de terminar la batalla clave de la guerra. En adelante, el ejército
hitleriano no cesó de retroceder en el frente oriental hasta su completa
derrota en 1945.
EL 24 de enero el general alemán Paulus en un
mensaje enviado Berlín describe la situación catastrófica: "Es terrible. Tenemos por lo menos 20.000 heridos a los que no
hay posibilidad de atender y otros tantos soldados padecen congelamiento en
distintas partes del cuerpo. Las escenas de la catástrofe son
indescriptibles".
La mayoría de los que
sobrevivieron murieron después en el cautiverio. Decenas de miles de
prisioneros de guerra (condenados como mínimo a 25 años de trabajos forzados)
participaron en condiciones precarias de alimentación y sanidad en la
reconstrucción de Stalingrado y muchos pasaron después por los campos de
concentración de Siberia.
Sin
duda la victoria fortaleció la moral de las personas y en el ejército lo que
más adelante ayudo en el desenlace de la segunda guerra mundial.
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