En 1808 Napoleón
Bonaparte invadió España y tomó cautivo al rey Fernando VII, poniendo en su
lugar a José Bonaparte, conocido como "Pepe Botella". Para resistir a
los franceses fue organizada en España una Junta Central con asiento en
Sevilla, posteriormente reemplazada por el "Consejo de Regencia", que
tenía entre sus funciones gobernar a las colonias americanas.
La reacción inmediata
de la población chilena a las noticias de la Metrópoli fue de absoluta lealtad
hacia el monarca preso. Sin embargo, hacia 1809, el dilema de la legitimidad
del gobierno del pueblo español sobre un territorio que tenía una vinculación
directa con la persona del rey, había encontrado dos respuestas entre los
habitantes de Chile. Por un lado, estaban los realistas, quienes reconocían la
soberanía de las instituciones españolas en reemplazo del rey y condenaban todo
intento de formar un gobierno autónomo, aunque fuese en su nombre. Por otro
lado, estaban los patriotas, quienes aun siendo fieles al monarca, creían en la
retroversión hacia el pueblo de la soberanía regia, admitiendo la necesidad de
formar una junta de gobierno propia. Esta
tensión llegó a su punto álgido durante el gobierno del despótico gobernador
García Carrasco, quién decretó la injusta captura y exilio de tres connotados
vecinos. El ambiente comenzaba a inquietarse, y el surgimiento de un ensayo con el nombre de Catecismo
Político-Cristiano que llamaba a los criollos a asumir el control de su propio
futuro en razón de la ausencia del Rey, caldeó más aún los ánimos de la
burguesía local.
Las gestiones del Cabildo de Santiago y la intervención
de la Real Audiencia, deseosa de evitar la concreción de los planes juntistas
del Cabildo, consiguieron en julio de 1810, la abdicación de García
Carrasco en favor del militar de más alta graduación, a la sazón, Mateo de
Toro y Zambrano. Antes de que llegara el nuevo gobernador, el Cabildo de
Santiago consiguió autorización de su presidente para hacer un cabildo abierto, cursando la invitación correspondiente a los
vecinos.
El
18 de septiembre de 1810 a las nueve de la mañana, con la presencia de unos
Cuatrocientos ciudadanos, comenzó el cabildo abierto.
Cada intervención, cada gesto dentro de esta jornada estuvo marcado por la
lealtad de los cabildantes hacia Fernando VII. Los posibles miembros de la
junta habían sido elegidos cuidadosamente por los integrantes del Cabildo de
Santiago, con el fin de representar en la persona de cada uno de ellos a cada
sector de la sociedad, asegurando así la mantención de un cierto equilibrio.
Todos ellos fueron aceptados por aclamación por los vecinos presentes. Mateo de Toro y Zambrano, presidente, representaba al rey; José Antonio Martínez de Aldunate, vicepresidente de la junta, obispo de
Santiago, representaba a la Iglesia; Fernando
Márquez de la Plata, Consejero de Indias, primer vocal de la junta,
representaba a los europeos juntistas; Juan
Martínez de Rozas segundo vocal, representaba a la aristocracia de Concepción;
Ignacio de la Carrera, tercer vocal, representaba a la aristocracia de
Santiago.
La fusión entre
tradición y reforma estuvo presente en este primer Cabildo, que fue el episodio
que dio inicio al proceso de la
Independencia; aún cuando continuaba primando el deseo de los ciudadanos de
conservar la soberanía del Rey. El
Cabildo de 1810 fue la primera vez en que la aristocracia criolla tomaba el
control de su propio país, experiencia que derivaría con el tiempo en una
afirmación de sus propios derechos frente a la monarquía española. En ese
sentido, no pasó mucho tiempo hasta
que sonaran de manera ya decidida arengas
patrióticas que incitaran a una radicalización del proceso y una ruptura
definitiva con la metrópolis hispana. El llamado a elecciones para un
Congreso Nacional, la creación del primer periódico nacional, La Aurora de
Chile, y el apoyo de otros movimientos juntistas, como el argentino, iniciarían
una marcha que sólo se detendría una década después con la formación de una
entidad nacional independiente y soberana.
Personajes
de la Primera Junta de Gobierno
Juan
Martínez de Rozas
Hombre destacado de la
aristocracia penquista, Martínez de Rozas (1759-1813) fue un miembro importante
de la Primera Junta de Gobierno y participó activamente en la política chilena
de los años subsiguientes. Ambicioso e inteligente, Martínez nació en Mendoza
cuando la provincia de Cuyo aún dependía de la Capitanía General de Chile.
Luego de estudiar en la Real Universidad de San Felipe, pasó a desempeñar el
puesto de consejero de Ambrosio O´Higgins, primero en su cargo de intendente de
Concepción y luego como gobernador de Chile. Sus servicios como asesor de la
Intendencia de Concepción pronto volvieron a darle la oportunidad de acceder al
poder político, esta vez como asesor del gobernador Antonio García Carrasco.
El
Cabildo abierto del 18 de septiembre de 1810 lo nombró vocal de la nueva Junta
de Gobierno en atención a su influencia en los círculos económicos de
Concepción. Sin embargo, la ambiciosa personalidad
de Martínez lo enfrentó con el caudillo José Miguel Carrera, quien ordenó su
destierro en 1812 a Mendoza, en donde murió meses después.
Mateo
de Toro y Zambrano
Militar y comerciante,
Mateo de Toro y Zambrano es un caso paradigmático del surgimiento de una nueva
burguesía local a fines del XVIII. La inmensa fortuna que amasó le permitió no
sólo acceder a un título de nobleza, sino que además adquirir una considerable
influencia política.
En
julio de 1810, dimitió el gobernador provisional Antonio García Carrasco, tras
intensas presiones de la élite criolla capitalina, y fue reemplazado por el
anciano y débil Conde de la Conquista. No pasaría mucho
tiempo hasta que la opinión de los partidarios de establecer una Junta de
Gobierno se impusiera y de esta manera, fue el propio gobernador el que llamó a
un Cabildo Abierto, en el que sería electo presidente de la Junta.
En este cuarto capítulo, la creación de Chile como nación queda en manos de Carreristas y O'Higginistas. Conoce a los protagonistas de la Patria Vieja, la Reconquista y la Patria Nueva, el rol de la Logia Lautaro en la Independencia de América y las batallas más importantes libradas entre 1812 y 1823.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario