Tras la decisiva
victoria patriota en la Batalla de Maipú, esta fase culminó en 1823 con la
abdicación de O'Higgins como Director
Supremo y se caracterizó por la declaración de la independencia nacional y
la consecuente búsqueda de un proyecto político a través del cual debía
organizarse el nuevo Estado Nación.
La Batalla de Chacabuco
(12 de Febrero de 1817)
El
ejército salió de Mendoza en Enero de 1817 formando tres divisiones que mandaban respectivamente O`Higgins y los
Argentinos Soler y Las Heras. En total fueron seis los pasos por los que el ejército
atravesó la Cordillera. Los españoles al mando del brigadier Rafael Maroto
lograron reunir a una columna cercana a los 1.400 hombres. Las fuerzas estaban
prácticamente equiparadas. O`Higgins inicio el combate, atacando a la bayoneta
a las posiciones de Maroto. Pero los cañones realistas lograron dar duros golpes
a los patriotas. O`Higgins se encontraba en problemas, y ni Soler ni San Martín
daban señales de vida. Entonces el general chileno dio la orden de atacar el
flanco derecho y a la infantería por el centro de la columna de Maroto. Este
ataque fue decisivo, ya que las tropas realistas retrocedieron en desorden y
luego se desbandaron. De los 1400 hombres, 500 quedaron tendidos en el campo,
600 cayeron prisioneros y el resto logro replegarse y huir. De los patriotas se
cuentan solo 11 bajas y 99 heridos de 1.500 hombres que tenía la división de
O`Higgins. El triunfo patriota en Chacabuco
significó el fin del dominio realista y por lo tanto el del periodo llamado
“la reconquista”. Después de la batalla el Ejército Libertador entró a Santiago
y se estableció el gobierno patriota. Luego de ofrecer el cargo de
Director Supremo a San Martín, quien lo
rechaza; asume como Director Supremo y Capitán General Bernardo O`Higgins
Riquelme, quien es nombrado por un Cabildo Abierto, convocado excepcionalmente
en el Palacio de la Real Audiencia.
Batalla
de Maipú
Este acontecimiento histórico, ocurrido durante el
período de la Independencia de Chile, se desarrolló al sur de Santiago en los
llanos del Maipo, situados al poniente de los Cerrillos. En este lugar acampó
el ejército patriota al mando del general José de San Martín. A los pocos días
lo hizo el ejército realista a las órdenes de Mariano Osorio, situándose en la
parte occidental de las llanuras de Maipo.
La noche del 4 de abril, los dos ejércitos, separados
apenas por unos kilómetros, se mantuvieron sobre las armas en espera que se
abriera el fuego en cualquier momento. Al día siguiente, el 5 de abril, a las
10 de la mañana el ejército patriota protegió el kilómetro y medio que lo
distanciaba del realista, obligándolo a presentar batalla. El fuego se abrió a
las 11.30 horas. En los primeros momentos el combate se mantuvo indeciso, pero
una carga realista contra el ala izquierda de los patriotas hizo que éstos
retrocedieran en gran desorden. Se rehicieron rápidamente y apoyados por la
infantería renovaron la lucha con nuevo ardor, logrando que el enemigo cediera
ante esta presión, desencadenándose la retirada realista. La batalla estaba
decidida a favor de las armas patriotas a las 14.30 horas, cuando San Martín, a
esta hora, comunicó al Gobierno la victoria.
Mariano Osorio, viéndolo todo perdido, se retiró al
galope del campo de batalla con los restos de la caballería. José Ordóñez se
hizo cargo del mando, dirigiéndose a las casas del fundo Lo Espejo, pero acosado
por todos lados antes del anochecer se rindió.
El director supremo Bernardo O'Higgins, que se había
fracturado un brazo en la batalla de Cancha Rayada, llegó acompañado de mil
milicianos al sitio del combate. Estaba aún tiempo para tomar parte en el último
ataque contra los realistas. De los 4.500 realistas que participaron en la
batalla, quedaron en el campo 1.500 muertos, 2.289 fueron prisioneros y los
demás heridos. Entre los prisioneros se contaba el general Ordóñez. El ejército
patriota perdió el 35 por ciento de su gente.
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